Índice

tornar a l'índex

anar a Flors de Bach

Índex

suggeriments i comentaris

Escoltar música

Vitamines i Minerals
Antioxidants
Sistema Digestiu
Productes més venuts
Beguda Ecològica de Espelta
Propolis
Cioccolini Galetes sense gluten.
Hamburguesa de tofu i algues
Quinoa Bio
Sucre de Canya
Crackers d'Espelta amb Sèsam Bio
Müsli Fruit
El kamut i La Espelta

anar a l'Espelta anar a El kamut

Vitamines i Minerals

Línea Corporal Welleda

anar a Corporal Welleda

La Mel i el Propolis
La Mel i el Propolis
Alimentació natural i bio
anar a Alimentació natural i bio
Comptador de visites

Ens han visitat

Proveïdors


Guia restaurants

 

 

 

 

WHITE CHESTNUT

 

AESCULUS HIPPOCASTANUM

CASTAÑO BLANCO

 

 

Descripción:


También llamado “Horse Chestnut” y Castaño de las Indias, este árbol vigoroso se extiende a partir del siglo XVII, proveniente de los Balcanes, en toda Europa.
Es común en parques y grandes jardines particulares. Para su desarrollo necesita mucha luz y espacio. Dentro de la copa sus flores crecen en forma de rulo, pero al tomar distancia con el árbol se puede observar una noble simetría de conjunto.
La madera se utiliza en carpintería y ebanistería.
Los habitantes de los Balcanes consideraban el Castaño Blanco como un árbol tímido, que daba buen carbón pues sus brasas volvían a encenderse una y otra vez.


En el siglo pasado se utilizaba el fruto de este árbol como remedio para el dolor de cabeza.
En un viejo poema campesino se dice que:
“El Castaño blanco repite una y otra vez su canto; no son palabras, son letanías que no cesan de desparramar...’
Relación Botánica:
Es un árbol vigoroso, de porte extendido y muy resistente. Puede llegar a medir 30 metros de altura. Las hojas son grandes y de color verde oscuro que toman una tonalidad amarilla en el otoño. Desde finales de primavera produce flores dobles y blancas con marcas amarillas o rojas muy permanentes.


Observaciones psicoterapéuticas:


Todo el mundo sabe lo beneficioso que es expresar la rabia o el dolor, gritar o chillar, pues entonces la energía emocional interior encuentra un cauce de salida y deja de acumularse en el interior del organismo. Todo el mundo conoce también a las personas temperamentales y desinhibidas que dan salida inmediata a sus sen­timientos intensos, para recuperar de inmediato el buen humor y la relajación.
Por el contrario, quien retiene sus problemas, preocupaciones, dolores, mie­dos o incluso agresiones, los masca como si se tratara de una comida amarga y en mal estado y acaba tragándoselos, enferma y se vuelve infeliz.


Esto lo hacen sobre todo las personas introvertidas. En ellas todo va a parar directamente a las profundidades, donde lo elaboran y lo incorporan a la estruc­tura de su personalidad en una forma alterada, como un conocimiento que les permite continuar o bien como una postura vital más negativa. La persona de tipo «castaño blanco» pertenece a este grupo. Pero tiene además una costumbre problemática: todo lo trabaja con tanta intensidad y minuciosidad que sus pensa­miento emocionales y conflictivos no pueden salir ya de su cabeza. Son como esos huesos que por mucho que los chupemos no podremos sacarles nada nutri­tivo. Por lo general se trata de hechos que no quiere reconocer, preocupaciones, temores, dificultades a las que no quiere renunciar debido a ventajas emociona­les o problemas que no desea resolver por motivos inconfesables. Con frecuen­cia, ideas negativas o deseos intensos dominan tanto su conciencia que apenas queda espacio para los pensamientos claros y racionales.


La psique normalmente expulsa sin más estos contenidos mentales perturba­dores. Verifica las innumerables informaciones, percepciones o pensamientos a los que estamos expuestos de modo permanente y comprueba si sirven para su desarrollo mental o físico. Lo que de momento no sirve para el proceso evoluti­vo de su mente lo envía al subconsciente en espera del momento adecuado que llegue más tarde, con objeto de evitar que la persona se derrumbe bajo el peso de hechos o verdades de excesiva gravedad. Sólo cuando está lo suficientemen­te maduro para ello y cuando lo necesita para continuar con su desarrollo psí­quico, deja salir a la conciencia una parte del material empujado en forma de un problema actual. Ése es el momento de hacerle frente y de encuadrar de mane­ra lógica en la realidad vital el contenido conflictivo, por ejemplo ampliando la imagen del mundo, mediante una corrección de la autocomprensión personal o a través de un cambio práctico en la vida.
De esto es de lo que suele tratarse en el estado «castaño blanco», al que llegan de vez en cuando casi todas las personas. Cuando se ha padecido hay que co­menzar a aclarar las emociones, hacer frente a los problemas y adaptar la vida externa a las necesidades internas.
Cuando un problema se vuelve tan intenso que genera un padecimiento cons­ciente, ya no se le puede expulsar con éxito curativo sino que hay que asimilar­lo. Habría que preguntarse por qué un pensamiento determinado no deja de dar vueltas en la cabeza y habría que buscar una nueva respuesta a la pregunta que hay de fondo. No hay que asustarse ante cualquier tabú, que podría haberse su­perado ya y carecer de sentido.


Por sí sola la búsqueda permite romper el círculo vicioso. Muchas veces la única medida transitoria que queda es el intento de sustituir los pensamiento atormen­tadores por su contrapartida positiva, desprogramándose uno en cierto sentido. Con ello se desliga el pensamiento consciente de superficie del problema inso­luble y la psique puede encontrar la solución correcta intuitivamente en el sub­consciente.


Descripción del estado:    


Pensamientos que no cesan de dar vueltas y más vueltas en la cabeza, de los que no se puede deshacer. Diálogo interno que tortura. Sensación de “tener un cassette” en la cabeza.


Verbalizaciones frecuentes:


“Mis pensamientos me dominan y no me los puedo quitar de la cabeza”, “Como estoy tan liada con mis pensamientos, ni veo los semáforos al conducir”, “Cuando estoy trabajando, mi cabeza está tan llena de cosas que no puedo pensar una idea coherente y clara”, “Me siento prisionero de mis propios pensamientos”, “Me retumba la cabeza como si tuviera ecos”, “Me despierto de madrugada pensando y no puedo desconectar”.


Para recordar: Pensamientos persistentes indeseables. Estado mental de disco rayado.


Estado transformado: Tranquilidad mental.


Organos afectados: CABEZA, OJOS, CORTEZA CEREBRAL, SISTEMA NEUROVEGETATIVO.


Síntomas asociados: insomnio, dolor de cabeza, poca creatividad, ideas rumiativas, hipocondría, psicosis, neurosis obsesiva, torpeza, confusión, indecisión, detallismo, mirada perdida y fija.


Claves sintomáticas: PENSAMIENTOS PERSISTENTES E INQUIETANTES.


Combinaciones frecuentes con otros remedios:


Acebo (1/11): pensamientos agresivos forzados.
Achicoria (2/11): pensamientos amorosos forzados.
Álamo temblón (5/11): bloqueo de los pensamientos por temores indetermi­nados.
Brezo (9/11): vanos pensamientos forzados.
Brote de castaño (10/11): falta de atención por pensamientos forzados.
Castaño rojo (11/13>: pensamientos llenos de preocupación.
Cerasifera (11/15): obsesión mental.
Clemátide (11/17>: sueños de futuro forzados.
Impaciencia (11/23): agitación mental.
Leche de gallina (11/24>: pensamientos forzados traumáticos.
Madreselva (11/25): recuerdos forzados.
Manzano silvestre (11/26): ideas atormentadoras de impureza.
Mímulo (11/27): pensamientos forzados de temor.
Pino albar (11/32): pensamientos forzados con tintes de culpabilidad.
Roble albar (11/33): pensamientos forzados orientados al éxito.
Sauce (11/34): pensamientos forzados amargados.
Verbena (11/36): ideas fijas.
Vid (11/37): dogmatismo forzado.

 

 

Productes per a Celíacs

anar a Productes per a Celíacs

El món del Te

anar a El món del Te

Hamburgueses Vegetals

anar a Hamburgueses Vegetals

Sucs i Begudes

anar a Sucs i Begudes

Enllaços

Herbes Medicinals

Anar a Herbes Medicinals

 

 

anar a El kamut anar a l'Espelta