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CLEMATIS

 

CLEMATIS VITALBA

CLEMATIDE

 

 

Descripción


Esta es una planta que se desplaza en forma aérea asiéndose a arbustos, troncos o muros. Se esparce en grandes superficies y sus flores son de un suave blanco amarillento y en las puntas plumosas se distingue un leve tono plateado.
Fue uno de los tres primeros remedios que Bach aisló junto con Mimulus e Impatiens, cuando todavía seguía trabajando en la toxemia intestinal, en el año 1928.
Vulgarmente se llama a esta planta “alegría del viajero” o “barba de hombre Viejo”.
Crece abundantemente en los bordes de los senderos, caminos y vías de ferrocarril, a lo largo de toda Gran Bretaña.
Los tallos de esta flor son utilizados por los campesinos para hacer cestos. Existe una creencia popular según la cual esta planta fue utilizada en la medicina natural de la antigüedad para aliviar los dolores del parto y para curar de los efectos de las picaduras de serpiente.


Relación Botánica


Pertenece a la familia de las ranunculáceas. Es una planta perenne que crece en bosques, setos y espesuras. Los tallos trepadores pueden alcanzarlos 30 metros de altura. Florece desde el principio hasta el fin del verano. Su flor, de fuerte fragancia, es de aproximadamente 2 cm de diámetro, con cuatro sépalos blanco verdosos y sin pétalos.



Observaciones psicoterapéutieas


Nuestra vida surge de la interacción entre los elementos racionales e irracio­nales, entre los «de este lado» y los «del más allá». No sólo se requiere atención y un buen sentido de la realidad, sino también visiones oníricas y conocimientos in­tuitivos para que sea enriquecedora, tenga sentido y sea alegre. En el fondo es una obra de arte, o al menos debería serlo, pues confiere a nuestras visiones e inspiraciones una expresión comprensible y una forma con sentido. Por eso, todos estamos ocupados en convertir nuestros sueños en una realidad, nuestras imá­genes internas en hechos perceptibles, aunque con distintos enfoques en función de las propias capacidades. Mientras que en el caso de los realistas todo tiene un acento práctico y material, las personas de tipo «Clemátide» se orientan funda­mentalmente hacia los valores y los sentimientos «no materiales».


Esta «mezcla» personal de elementos racionales y emocionales crea un equili­brio interno hábil, que se adapta constantemente a las situaciones cambiantes de la vida. Si nos volvemos demasiado sentimentales o excesivamente alejados de la realidad, nuestra psique provoca sucesos que nos vuelven a la razón y al suelo de la realidad; pero si nuestra vida es demasiado austera o dura nos empuja a cam­biar, provocando en nosotros una nostalgia irresistible hacia lo bello y maravillo­so. De este modo y en forma de sueños, intuiciones o presagios, nos proporcio­na importantes indicaciones simbólicas que tenemos que descifrar y convertir en una vida llena de sentido, con objeto de reencontrár nuestro propio camino.


Las personas de tipo «Clemátide» son muy románticas y constantemente ne­cesitan sentimientos alegres; no pueden luchar con fuerza y de manera perma­nente sino que tienden a retraerse en el mundo de sus sueños cuando surgen las dificultades, un mundo que pueden configurar según les plazca. Por eso, existe siempre el peligro de que en circunstancias difíciles de la vida, entre las que se in­cluyen sobre todo situaciones familiares infelices o una profesión insatisfactoria, su relación poco firme con la realidad se afloje todavía más y reemplacen la ac­tualidad infeliz por bellas ilusiones y esperanzas positivas. Aunque esto les alivia y les ayuda a «salir del aprieto», al mismo tiempo profundiza sus problemas. Cuan­to más se retrae la persona de tipo «Clemátide» de una vida que le parece carente de interés o desgraciada, tanto más pierde el contacto con ella y menos motiva­do está a llevar a cabo un cambio que le cure.


La curación debería consistir en dirigirse a la realidad con gran atención y abier­tos hacia los sentimientos, en lugar de huir de las situaciones desagradables de la vida hacia alegres ilusiones. Si esos sentimientos dolorosos, que intentan enmas­carar mediante hermosas ilusiones, los viven de forma consciente y se enfrentan a ellos con franqueza admitiendo que todo lo que les sucede es algo que han pro­vocado, se darían perfecta cuenta de que la ansiada mejoría la deben hacer ellos mismos. Sus sueños no se pondrán entonces en el lugar de la realidad sino que se harán realidad.


En lugar de esperar que haya una fuerza salvadora comenzarían a salvarse por sí mismos; en lugar de soñar en su matrimonio infeliz con un príncipe salvador lo mismo que Blancanieves, procurarían buscarlo por sí mismos; en lugar de con­fiar en el golpe de suerte lo mismo que los jugadores, ganarían por sí mismos su dinero; en lugar de alejarse de una vida frustrante con la mejoría transitoria del alcohol, los psicofármacos o las drogas, la cambiarán; en lugar de esperar un pa­raíso en el más allá, intentarán lograrlo en este mundo.


Cuando la persona de tipo «Clemátide» se ha encontrado a sí misma, no va ya al cine de sus sueños e ilusiones para <<pasar un par de horas hermosas>> (para acabar despertando al final de nuevo en la realidad), sino que con la fuerza de su conocimiento intuitivo se esforzará por conseguir una vida realmente interesan­te, plena y hermosa. De todas las maneras, los niños de tipo «Clemátide», que no poseen esta posibilidad de configurar su vida conscientemente, dependen de la atención de sus padres o de las personas que les cuidan. Lo único que necesitan saber éstos es la dirección hacia la que se orientan los sueños y las nostalgias de sus hijos y tomarse en serio los símbolos con los que el alma infantil intenta ha­cerse entender, qué caminos les deben despejar y qué condiciones de vida han de crear para ellos.


 Descripción del estado:


Soñador. Siempre está pensando en otra cosa y no presta atención a lo que ocurre a su alrededor. Distraído.


Verbalizaciones frecuentes:


“Ando con sueño todo el día”, “Voy caminando y de repente me doy cuenta de que estoy yendo a un sitio distinto del que quería ir”, Soy muy distraído”, “Me molestan los ruidos”, “Me encanta la penumbra”, “Tengo mala memoria, me paso el día buscando cosas que no recuerdo dónde guardé”, “Estoy lleno de hematomas porque me doy golpes por no prestar atención por dónde camino”, “Suelo soñar con los ojos abiertos”, “Me cuesta concentrarme en la escuela y prestar atención todo el tiempo. Mis pensamientos van para otro lado”,
“Algunas veces me invento situaciones y termino creyéndomelas yo misma”


Para recordar: Soñadores. Inconsciencia. Gente tranquila, no realmente feliz en su actual situación y que vive mas en el futuro que en el presente.


Organos afectados: BOCA, CUERDAS VOCALES, CORTEZA CEREBRAL, TONO MUSCULAR,
SISTEMA CIRCULATORIO, CABEZA, OJOS, OÍDOS, EXTREMIDADES.


Síntomas asociados:


pasividad, palidez, indiferencia, inconsciencia, lipotimias, tendencias a la vida espiritual
exceso de sueño, mala concentración, personalidad escindida, delirio místico,
confusiones, ausencias, autismos, falta sentido común, sonambulismo psicosis


 Claves sintomáticas: INCONSCIENCIA, SOÑADORES


Combinaciones frecuentes con otros remedios


Brote de castaño (10/17): falta de atención con ilusiones.
Castaño blanco (11/17): sueños forzados sobre el futuro.
Escaramujo (17/18): resignación con deseos de muerte.
Escleranto (17/19): falta de decisión debido a ilusiones.
Genciana (17/20): falta de voluntad e ilusiones.
Leche de gallina (17/24): desmayo en caso de vivencias impactantes.
Madreselva (17/25): vivir totalmente de ilusiones.
Olivo (17/30): somnolencia, ausencias, alucinaciones o desmayo por ago­tamiento.
Tamarilla (17/35): tendencia al desmayo en caso de pánico.

 


 

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